martes, 25 de septiembre de 2012


El deseo de Dios.
De acuerdo con 1 Timoteo 2.3, 4, el Señor “quiere que todos los hombres sean salvos” del pecado y la muerte. Su oferta de salvación no excluye a nadie, y Él busca a los pecadores con compasión y amor. Sin embargo, el Señor perdona solamente a quienes se arrepienten de su pecado y creen que Jesús es el Hijo de Dios, aceptando su sacrificio expiatorio a su favor. Aunque muchas personas resistirán o rechazarán nuestro mensaje, seguimos teniendo la responsabilidad de proclamar las buenas nuevas de salvación en todo tiempo. No sabemos cuándo Dios abrirá el corazón de alguien para recibir al Salvador.

No hay comentarios: